Foto: Extremos Deportes

En tres días, dos milagros. Y récords, récords y más récords.
Nunca los Thunder habían ganado dos partidos seguidos en los que habían estado al menos diez puntos por detrás en el último cuarto. Y nunca habían remontado 21 puntos en menos de media parte. De silenciar Dallas un lunes a escuchar gritos de ‘MVP’ en Orlando un miércoles: Russell Westbrook, una sinfonía de brutalidad desencadenada que en muchos partidos oscurece todo lo que sucede a su alrededor.
Como si las luces del pabellón se apagaran y solo quedara un foco sobre él, de lado a lado de la pista.

En Orlando los Thunder habrían perdido (72-51 bien entrado el tercer cuarto) si no hubiera mediado (como en Dallas, como todos los días…) ese factor ilógico y animal llamado Russell Westbrook: 19 de los 30 (20-30) puntos de su equipo en el último cuarto, el triple que forzó la prórroga a falta de siete segundos y un 16/28 total (y 39 puntos) en tiros en los tenía a un defensor literalmente encima. En total, 57 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias. Nunca en toda la historia se habían anotado 57 puntos en un triple-doble. Entre 1976 y 2016 no había habido ni uno solo de al menos 50 puntos.
En esta temporada lleva dos Westbrook… y dos James Harden, incluido aquel ante los Knicks.

Los dos de Westbrook han llegado con 51 y 57 puntos. Los de Harden, con 51 y 53. Solo Wilt Chamberlain alcanzó 53 en un triple-doble (temporada 1967-68), así que no hay mejor forma de ribetear lo que es una carrera que no olvidaremos jamás por el MVP. Y por competir sin excusas: los Thunder están 43-31 después de dos triunfos seguidos en partidos que tenían perdidos. Y están ya matemáticamente en playoffs, cada vez tienen más cerrado el sexto puesto como suelo y siguen en la carrera por llegar al cuarto y tener factor cancha en primera ronda. Sería casi incomprensible en esta primera campaña sin Kevin Durant. Pero es que esa es precisamente la palabra que define la temporada 2016-17 de Russell Westbrook: incomprensible.

En la prórroga los Magic anotaron primero pero todos, jugadores y público, sentían ya por entonces la onda de energía que hacía rodar el partido hacia Oklahoma City: de 105-102. Infatigable, indefinible: imposible. Kanter terminó con 17 puntos y 10 rebotes y Oladipo con 13 puntos. Nadie más (Abrines anotó dos triples: 6 puntos) llegó a dobles dígitos en un equipo que anotó 114 puntos. Así que el asunto está, lo estaba desde la primera línea, absolutamente claro: Russell Westbrook firmó una de las grandes actuaciones individuales de la historia. En Orlando, 23 puntos de Ross, 11 y 16 rebotes de Vuvecic, 24 de Fournier… Daba igual. Fue una de esas noches en las que todo el pabellón queda a oscuras y un foco persigue por toda la pista a una montaña supersónica de músculo y baloncesto que responde al nombre de Russell Westbrook.

Westbrook beast mode

Westbrook parece querer rebasar al mítico Oscar Robertson (Mr. triple double).
Aunque esto sea así, recordemos que ” La Barba” está allí para frenarlo y quitarle el MVP.

Fuente: www.as.com