El Ajax pone pie y medio, y quizá un poco más en la Final. Foto: Getty

Al Olympique de Lyon se lo ‘limpiaron’ en el Amsterdam Arena. El algodón no engaña. El Ajax, tan fuera de lugar recientemente en Europa (no jugaban unas semifinales desde 1997) como histórico en la sala de trofeos, tan joven (21,7 años de edad media en su once) como letal trituró a su rival francés en un partido sin defensas. Sí hubo porteros, ya que Lopes evitó romper el marcador local (realizó 12 paradones) pero no frenó a Traoré, Younes y Dolberg. Se llevó cuatro tantos (4-1) que acercan al conjunto holandés a la final de la Europa League. Quieren catar metal europeo y su deseo y su frescura desarboló a un Lyon que tendrá que buscar un milagro en su estadio.

Con Tolisso renqueante y Lacazette ‘tocado’ en el banquillo, el equipo de Genesio salió mejor, tirando de su mayor número de kilómetros en la élite pero le mató Ziyech y la movilidad holandesa. El extremo holandés de origen marroquí, tan díscolo como brillante, se puso el traje de asistente y destrozó a su rival. Puso una falta que Traoré peinó a la red. Un golpe definitivo. La diana cambió el partido. El equipo francés, mejor plantado en el inicio, se desquició y comenzó a cometer errores que le condenaron. El Ajax abrió el choque, lo convirtió en una oda ofensiva en la que no desafinó. El Lyon interpretó mal la partitura, le pesó correr de una área a otra. Iban arriba pero les costaba bajar y cerrar. Y en ese mar de disparos y ocasiones los ‘ajacied’ disfrutaron. Golearon.

Otro despiste del Lyon lo transformó Dolberg en el 2-0. Qué tranquilidad del atacante danés en su definición con el exterior. Qué calidad. Con 19 años, ya ha marcado 20 goles este curso, cinco en Europa League. Los grandes de Europa le miran y le comparan con Ibrahimovic. Es la joya del Ajax. Su estrella. Otra vez Ziyech ejerció de base.

El Lyon se desesperaba por la presión y el fútbol ofensivo, de toque y solidario del Ajax. Estaban en todas partes. Younes, que había roto tantas veces como había querido a Jallet, se quedó solo ante Lopes y con suspense le batió. Tiró, tocó en N’Koulou y Diakhaby sacó el balón ya dentro de la portería. Pim, pam, pum. 3-0 y Lopes inventándose paradones, sosteniendo a un equipo que sufría en cada acción. Sus torres se tambaleaban.

Fekir era el único que hacía trabajar a Onana. El meta camerunés sacó todas sus opciones. No pudo con Valbuena, que dentro del área cogió un balón y lo pasó a la red. Suave, preciso. El Lyon revivía y Fekir tuvo el 3-2… pero apareció Onana. Otra vez. El partido se descomprimió aún más, el Ajax no pensó en la vuelta y sí en golear. En ampliar su ventaja. Lo llevan en su ADN. Tocan rápido, se mueven por todos los lados y buscan el gol. Fútbol total sin especular. Cruyff estaría orgulloso.

El Ajax recupera su lugar en la historia

Ziyech, Dolberg, Traoré y Younes jugaron con el Lyon. El extremo se sacó un centro (la tercera asistencia del choque para él) para que Traoré marcara el cuarto. El segundo en su cuenta, el cuarto en la Europa League. Y no pararon. Latigazo de Dolberg, paradón de Lopes. Ziyech… milagro del portugués. Así una y otra vez. El Ajax atacaba tanto que se olvidaba de su defensa. Lacazette salió en busca de su diana pero únicamente la rozó. Onana dejó sin premio a Fekir y Rafael. Sus guantes sostuvieron la goleada y su récord en casa (han ganado sus últimos 12 choques como local). Bosz fue metiendo ‘niños’ al césped para refrescar su ataque. Y entró Justin Kluivert para dinamizar el ataque. En el último trofeo del Ajax en Europa (Supercopa 1995) su padre Patrick Kluivert era el goleador.

Nuevos tiempos en Ámsterdam. Un Ajax exultantemente joven y dinámico quiere la final. Viajar a Solna. Volver a ser grande. Su cantera no para de producir talentos y de exportarlos, pero esta generación ansía la gloria continental. Tienen medio billete. Tendrán que sellarlo en Lyon.

Fuente: Marca.