El luso se convirtió en el primer jugador con 100 goles en competencias UEFA. Foto: Ángel Rivero / Marca

Las supersticiones. Las manías. El “si bebo de este vaso ganamos”. El “de blanco nos metieron cuatro, que jueguen de negro”. Esas cosas irracionales que tiene el fútbol que si te salen mal quedan en evidencia y a las que, si gana tu equipo, te abrazas como si hubieras descubierto una forma de influir en un partido que juegan otros señores y a miles de kilómetros de ti. Si no fuera irracional, si no tuviera esos momentos de creencia, el fútbol no sería tan bonito.

Al Bayern le salió cruz. Pretendió que el Real Madrid se olvidase de que es el Real Madrid y que esto es la Champions con un cambio de última hora. Evitó que saltasen de blanco al Allianz y trató de que recordasen la leyenda de la bestia negra de antaño. Pero la bestia vistió de negro y se llama Cristiano Ronaldo. Lideró la reacción madridista en una segunda parte que, aun saciando las ansias de un buen resultado, deja con hambre.

El inicio del partido no hacía presagiar nada bueno. En un partido como este, ante un rival como este y en un estadio como este, ese discurso de intentar hacer tu juego desde el primer rodar del balón sobre el césped se volatiliza. La pizarra se convierte en ceniza y la prioridad es sobrevivir. Lo logró el Madrid ante el primer empuje alemán, que se abalanzó sobre el área de Keylor como si la eliminatoria fuese a durar cinco minutos. El Bayern le quitó el balón de forma grosera a los de Zidane, que se deslizaban como aquella iguana que huía de un grupo de serpientes en un documental de la BBC.

El chileno declaró que marcaría y marcó el 1-0

Pero al sexto córner en el minuto 25 Vidal no falló. Tantas veces habían buscado a un jugador que hace de la incomodidad su hábitat y de todo aquel que se acerque a él que alguna iba a cazar. Se adelantó a Nacho en el rifirrafe previo al salto, atacó el balón con más mala sangre que el central y cabeceó como quien descerraja un tiro a un blanco cercano.

Vidal fue con todo y marcó el gol de la ventaja alemana.
Foto: AFP

Antes había avisado Benzema con un cabezazo al larguero, haciendo ver que donde todos veían oscuridad había una luz tenue que buscar, un camino que andar y un objetivo que encontrar. Aunque las puertas del cielo las guardase el mismísimo guardián del infierno, el Can Cerbero Neuer, nunca mejor dicho. Desvió lo justo el remate de Karim y se estiró para evitar el gol de Cristiano en los últimos minutos de la primera parte, justo antes del momento clave del partido, de esa bola que toca en la red y que puede caer hacia cualquiera de los dos campos.

En el momento en el que todos miraban al túnel de vestuarios para enfilarlo en el descanso, Carvajal despejó con el pecho un balón y el árbitro señaló penalti. Vidal, exceso de ganas, malas pulgas y soberbia, agarró la bola como el malote del recreo. Nadie se lo iba a discutir excepto él, su propia naturaleza, la que le invitó a chutar de empeine y ‘a trallón’, la que mandó la bola por encima del larguero.

Punto final del Bayern y punto de inicio del Madrid

Cristiano celebraba el primer tanto frente a su ex compañero (Alonso) y frente a un culé (Thiago).
Foto: Ángel Rivero

Allí murió la primera parte y también el Bayern. El Madrid se sacudió el Game Over de encima y se encontró otra vida. Una que no iba a desperdiciar. A dos minutos de la segunda parte, Carvajal amaneció en banda derecha y no dejaría de lucir y dar calor a su equipo hasta el final. Su centro lo remató Cristiano fuera del alcance de Neuer, mérito extraordinario, para demostrar que sí, que los alemanes también sangran.

Fue el primero de los aplausos que hay que apuntarle a Ronaldo. El segundo y el tercero decantarían el duelo de forma definitiva. Provocó dos faltas, las dos de amarilla, las dos de Javi Martínez, que se encontró andando hacia las duchas apenas dos minutos después de ver la primera cartulina. Y el Madrid se volcó, se atrevió.

Gol e Historia para Cristiano Ronaldo

Así, Cristiano y Asensio celebraban el gol de la victoria.
Foto: Reuters

Entre tarjeta y tarjeta pasó poco tiempo pero pasó mucho. Entró Asensio al campo por Bale. En el minuto 58. Aunque el galés estuviese tocado, eso dice mucho. Y Marco no fue párvulo en el recreo de los mayores. Lo hizo todo bien, como el centro del segundo gol. Medido, preciso, con remite y acuse de recibo a la suela de Cristiano al minuto 77, que no falló.

Con el rival herido, desconcertado ante aquellas camisetas negras que también les pasaban por encima, buscó el descabello. Y no lo encontró porque Neuer demostró que es el mejor portero del mundo con paradas con las manos, con los pies, con las alas, con todo lo que tenga ese tipo debajo de los guantes, sobre los que sostuvo al Bayern. El Madrid saca un gran resultado de Múnich, pero saca algo mejor. Puede estar bien, mal o peor. Puede vestir de blanco, negro o arcoiris. Simpletemente es el Real Madrid. Es la Champions. Irracional. Es algo más que fútbol.

Fuente: Marca

  • Alvaro Vargas

    Otro partido mas donde queda en evidencia que cristiano. a diferencia de otros ( MESSI) si aparece en los partidos importantes. cosa que no diran en futbol total y ninguno de los programas pro- argentinos. a mis amigos del madrid no canten victoria que el bayern es capaz de ganar en madrid.

    • J✓l!o Csar

      Así es, que no canten victoria. El Madrid podrá “Oler a Semis”, pero el Bayern puede hacer 2, 3 o hasta 4 goles en cualquier cancha, mucho más, si le agregamos la vuelta de Lewandowsky. Eso sí, el Bayern necesita la vuelta de Hummels (xq se vió muy mal la defensa, Boateng cada día más tronco).

    • J.A. Carreño

      si real Madrid no cayo en Alemania no creo…y los Alemanes no son su bestia negra tal parece