Foto: CONMEBOL

En siete meses exactos podremos decir que terminaremos el año, la misma cantidad de tiempo que tendremos sin ver a un equipo venezolano en CONMEBOL. Ya no hay nada que decir. La historia de nuestro fútbol en el continente es el cuento que decepciona, el que no vale la pena ver porque solo amarga. Podemos hacernos millonarios apostando siempre una remontada en contra, o un gol al último minuto. Porque ni ganando 3-0 basta, y porque tampoco se pudieron aguantar dos minutos más. La guinda al pastel.

El partido se fue en dos acciones del destacado Beycker Velásquez. El mundialista sub-17 venía de realizar una pletórica actuación en el encuentro de ida, y en este se vistió de antagonista con dos errores que le costó caro a su equipo, pese a las otras salvadas que hizo.

Y es que el primer gol llegó mediante un despeje errado del guardameta que cayó en un jugador de Huracán en el área. Este remató y Ruben Ramírez despejó con la mano, pero el rechace cayó en Diego Mendoza, que la mandó a guardar. El defensor venezolano vio la amarilla. Previamente, Velásquez se había lucido con ciertas intervenciones. Huracán conocía la habilidad que tenía con los pies, y aún así lo presionaron en numerosas ocasiones hasta conseguir el objetivo.

Incluso durante la segunda mitad, Huracán no daba suficientes argumentos como para creer que podía marcar más goles. Nunca acorraló en demasía a Anzoátegui. Sin embargo, un resbalón, literalmente, ayudó a los argentinos a poner el segundo en el marcador cuando Norberto Briasco cabeceó débilmente a meta, y quien lo protegía tuvo una reacción sosa, propiciada, tal vez, por un mal deslice de su pie. Y como siempre en el fútbol, el descuento desencadena en el empate. El turno fue del joven Leandro Cuomo que, tras cuatro minutos, (56′) envió un trallazo desde fuera del área que sí se hizo imposible para el arquero. Entonces, Anzoátegui se dispuso atacar un poco más que en la primera hora de juego. Algunas ocasiones, lideradas sobre todo por Charlis Ortiz, no advirtieron mucho al arco argentino. Los penaltis eran la esperanza de cada uno. El técnico del ‘Globo’ ya preparaba a su segundo arquero para ingresarlo en pro de la tanda. Pero, justo cuando se habló de ello, llegó el cuarto de la remontada. Mirabal, en vez de buscar el balón, se enfocó más en su rival, y así el balón llegó a merced de Romero Gamarra quien la envió en las redes. Sí, otra vez en el descuento.

Las fotos de Huracán - Anzoátegui.

Tendremos que esperar siete meses para volver a ver a uno de los nuestros en CONMEBOL. Brecha que se antoja inmensamente larga. Los culpables son todos, excusas aceptables como las de las deudas o errores arbitrales, pero ello no cura la herida. Se mantendrá en rojo vivo hasta que logre cicatrizar en enero y tener otra nueva esperanza de un equipo que trascienda. Lo paradójico, es que el trágico año se dio justo después de re-acomodar el calendario en vista de estos torneos. El problema definitivamente no solo es el fútbol y las plantillas, sino la fortaleza mental. Que descanses de los venezolanos, CONMEBOL.

@Kevin_VivaslO