Foto: CONMEBOL

Poco esperaba la prensa internacional y nacional de un equipo que ni siquiera está haciendo las cosas bien en Segunda División. Sin embargo fue la antítesis de los equipos de mitad de tabla para abajo de la máxima categoría. Estudiantes se la creyó. Trianguló, gambeteó y fue atrevido. Nunca dio un balón por perdido, ni tampoco optó al pelotazo. El problema fue la debilidad de los defensas para detener al equipo paraguayo. Pecaron de inocencia y de deficiencias tácticas, aún así, el acorazado estudiantil dio una buen imagen de un equipo de Segunda de Venezuela.

Los locales demostraron sus buenos elementos en el ataque. Ricardo Piña, Luis Ramírez y Edgar Silva exhibieron movimientos interesantes. El primero con una visión notable para pasar y los dos últimos con buena filigrana. Punto importante para el entrenador Renauro que supo mantener en calma a un equipo que inició el juego bastante nervioso.

Relativamente, una buena cantidad de personas asistió a las tribunas del Estadio Olímpico. El césped con un estado similar al que tenía antes de la remodelación. La institución paraguaya se quejó en la previa. Para sumar, rumores corrieron de que no sería disputado el partido por la situación que azotaba las calles de Caracas.

La sorpresa cayó en el recinto universitario cuando el Estudiantes se adelantó en el marcador con un golazo de Erick Ramírez al minuto 5′. El delantero recibió un pase de tres dedo de Piña y este controló para definir con calidad por encima del arquero. El técnico no lo celebró mucho. Tal vez conocía las limitaciones. Pues, dos minutos después se expusieron las costuras. Un pase alto del conjunto paraguayo habilitó a Díaz que ante la salida de Forero asistió al argentino Giménez que definió ante puerta vacía. Otro acto de inocencia fue protagonizado por el central Javier Bolívar que se barrió sin necesidad dentro del área ocasionando la caída de Giménez. En el minuto 38′ el penalti fue cobrado por el mismo delantero: raso, al centro.

Foto: CONMEBOL

En la segunda mitad el Sol de América desperdició varias oportunidades a balón parado. El equipo blanco tuvo muchas falencias en el juego aéreo que facilitaban las jugadas de peligro del elenco guaraní. Pero, en la última media hora de juego el combinado venezolano se dispuso a tocar el balón en área rival. Además el ingreso de piezas ofensivas como las de Halley, Ríos y Silva le aportaron revulsión al ataque. Halley fue una amenaza constante en la banda derecha. En el 78′ gestó una pared con Piña, que este le devolvió de tacón para que le entregase el cuero a Luis Ramírez que entró desde el punto penal y definió con el portero batido. Luego, los nervios se apoderaron de la mente anfitriona. Parecía que era mucho el empate y las maneras. Le jugó en contra y Sol de América amenazó, nuevamente en dos oportunidades por la vía aérea. Ya a tres minutos del final una habilitación a César Villagra dejó mal parada la defensa y definió potente hacia la portería estudiantil.

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La eliminatoria está prácticamente sentenciada. Los venezolanos necesitan anotar dos goles en Paraguay para aspirar a la siguiente fase. Pero eso no representa una enorme preocupación para el cuadro capitalino. Murieron con las botas puestas e irán a Asunción con la misma filosofía. La gallardía disminuye sus limitaciones.

@Kevin_VivaslO

  • Dimesydiretes

    Resultado sorpresivo si se quiere. Pensé que Sol de América iba a ser una aplanadora, pero el equipo cagaqueño mostró caracter. Aunque no se sabe si los paraguayos estaban mas preocupados por las manifestaciones por ahí cerca que por el partido en sí. Lo cierto es que estudiantes dentro de sus limitaciones hizo bien las cosas y apenas perdieron por un gol, así que si los parraguayos se confían mucho y no salen a matar desde el principio en el partido de vuelta, se pueden complicar. A estudiantes les basta un 0-2 allá para pasar, claro, sé que parece improbable que un club de 2da div de venezuela pueda sacar un resultado semejante, sólo hago referencia a una circunstancia que existe.
    Otra cosa: Qué lamentable el estado de ese estadio, si es que puede llamarse así. Bueno, digno de equipos chicos y faranduleros.