Glik celebrando con sus compañeros el eufórico tanto del empate. Foto: AFP

Un gol del polaco Kamil Glik, cuando el reloj había marcado ya 90+4 minutos de juego. Le permitió al Mónaco arrancar en su estadio un empate que no mereció por juego y ocasiones frente a un Bayer Leverkusen. Que se había adelantado gracias a un tanto del mexicano Javier “Chicharito” Hernández.

Injusto castigo para un Bayer que había atacado más y buscado con más fe la meta los locales. Y que se frotaba las manos con los tres puntos. Desde que “Chicharito” lograra en el minuto 73 el tanto que parecía dar premio a sus esfuerzos.

El Bayer dominaba pero apenas inquietaba la portería del Mónaco, condenado a defender y esperar que de un golpe de genio del luso Bernardo Silva. El único capaz de dinamizar algo el ataque de los locales. Asimismo, los alemanes penaban a encontrar a Chicharito, su principal amenaza ofensiva y así el primer tiempo brilló por la ausencia de peligro.

Solo en el tramo final cada equipo dispuso de una ocasión. En el 45’ Thomas Lemar disparó desde la frontal del área solo, pero su balón se marchó ligeramente alto. Dos minutos más tarde fue el germano Volland quien al fin encontró a su compañero mexicano, pero no pudo superar al meta Subasic.

Gol de “Chicharito”

Aceleró el Bayer a la vuelta de las duchas y se achicó aún más el Mónaco. Confiado en que “Chicharito” no tuviera su noche. El Bayer recuperó en una mala salida del balón de los monegascos que permitió a Mehmedi, centrar desde la banda para que el menudo Chicharito marcara de cabeza.

Se estiró el Mónaco pero no hizo temblar la fortaleza del Leverkusen. Que sin embargo se dio de bruces con la cruda realidad cuando en el último segundo se encontró con el tanto de Glik.

Empate agónico de Glik

Desde lejos, un balón perdido y sin historia que parecía destinado a ser el último suspiro de un encuentro en el que los germanos fueron mejores. El gran central polaco ofreció a los monegascos una volea que se coló en la escuadra de Leno.

Con ese punto, los monegascos se sitúan en la primera plaza del grupo E empatados con el CSKA de Moscú. Y pone contra las cuerdas el futuro europeo de los germanos. Fue el colofón a un partido en el que los de Roger Schmidt tuvieron el dominio territorial. Y relegaron a los monegascos a un papel secundario, muy lejos del área alemana.

(Fuente: EFE)