Fotos: Prensa Zulia Fútbol Club.

Como de costumbre, un equipo de buenos jugadores se diferencia porque las pocas veces que te atacan te generan peligro inminente y te anotan. Lanús en el ‘Pachencho’ hizo poco. En una llegada de Sand se quebraron las esperanzas zulianas. No es que el equipo venezolano haya tenido un dominio abrumador, ni mucho menos. Pero fue vertical, atrevido, y encarador. Vio en su juego a un Arango inteligente y a un Orozco temible. El volante marabino se lució. Iluminó los ojos de los agentes, volvió a mostrar su juego al mundo y Sudamérica. Pero no fue suficiente. Cerca, muy cerca, pero por rozar y no tocar, te dejan fuera en la Copa Libertadores.

Zulia venía de dejar una muy mala imagen cuando perdió 5-0 la semana anterior en Argentina. En en el fútbol venezolano también llevaba un muy mal andar. Trujillanos los goleó 3-0 y antes Carabobo 1-5. Hoy dejaron claro que era un Zulia de ensayo. En este torneo están dejando todo por el todo. A Juan Arango le ha sentado muy bien la vuelta a la alta competitividad. Empezó muy flojo la campaña, ahora es insustituible.

Algo que le ayudó bastante fue el estado del terreno de juego. No muy lúcido para algún extranjero, pero sí mucho mejor de lo normal. A diferencia del juego de Chapecoense, el césped no tenía tantos baches y se hallaba en un color más decente. Ello, ayudó al combinado local a intentar establecer los principales intentos hacia el arco que defendía Andrada. Precisamente, la primera gran ocasión provino de un magistral tiro libre de Arango que propició la estirada del guardavalla argentino. En el 25′, Orozco recibió un pase en profundidad que lo dejó frente a Andrada, el marabino se zafó de él, quedándole el esférico incómodo para rematar. Disparó hacia la parte externa del poste y un rival se estrelló la rodilla en el mismo cuando corría a resguardar la línea de gol. A diez del final, un centro de Cordero pasó por toda el área hasta caer en Rivillo que clavó un zapatazo a las redes del granate. El lateral derecho se consagró con gol y espléndida actuación. Las más de diez mil personas celebraban y la justicia se hacía cargo.

La provisional victoria colocaba al ‘petrolero’ en una posición muy comprometedora. Empataba en puntos con Lanús, se colocaba a uno del primero y se alejaba del Chapecoense para así conformarse con un probable cupo a la Sudamericana. No iba a ser todo de color rosa. Lanús tiene un eminente goleador que nuevamente vacunó al Zulia.

Como era de esperarse, el equipo argentino asumió las riendas del juego. Pero no hizo nada. No generó, ni asustó. Sí lo hizo al público, que temblaba ante cualquier arremetida de Láutaro Acosta o de Pasquini. Pero existió un Plazas muy bien parado. Kambou, por su parte, no estuvo tan efectivo como en la victoria ante Nacional. El elenco venezolano era un arma contundente. Era directo, amenazador. Asustaba cuando quería, buscó el segundo para sentenciar y luego para empatar. En el 57′ un fastuoso córner de Orozco buscó la maniobra de Savarino que estrelló el balón en el travesaño. Entonces, tras cinco minutos, José Sand acechaba el área y en un inesperado movimiento disparó cruzado sin darle opciones a Renny Vega. Al menos se agradecía la exasperada celebración. Habían sufrido. Lo malo continuaba. Rivillo se lesionó y perdieron la salida por las bandas. El ‘granate’ acentuó su dominio, pero cada vez que el balón llegaba al pie de los azules todo cambiaba. Savarino amenazó con un tiro que silbó el poste. Acto seguido, el 10 robó un balón que cayó en Orozco, burló a un rival y mandó un zapatazo que se fue cerca. La siguiente, Arango en su distancia ideal envió otro trallazo que buscó la maniobra de Andrada. Todo esto en cuatro minutos. Aún quedaba. El reloj marcaba el 37′ del segundo tiempo y el capitán ejecutó un tiro libre-centro que no lo vio pasar nadie. 85′, Ronny Maza, que no entró bien, cedió a Orozco, este enganchó dejando tirado a un rival y disparo dentro del área pero nuevamente el portero se opuso. A punto estuvo de llegar la madre de las desgracias en el fútbol. Palomino le hizo falta a un rival en una zona peligrosa al último segundo. El tiro libre con veneno estuvo a centímetros de entrar y contó con la mala salida de Vega.

El grito de gol de Lanús para el empate ante Zulia.

La segunda mitad consagró un partido en el que Wilmar Roldán apenas alargó 120 segundos. Zulia no se amilanó ante los argentinos. Fue un escenario totalmente distinto al de Buenos Aires. No arrollador, pero sí contundente. Su horizonte claro era atacar. No sobró en pases ni lujos; la vista al frente. Pero el panorama de la clasificación se complica aún más. El juego de hoy da aspiraciones a soñar, Nacional vendrá a Venezuela a vengarse de la conquista de Montevideo. No hay que temer, hay Orozco, hay Arango, hay fútbol.

@Kevin_VivaslO