Rafa Nadal y Roger Federer, dos viejos rivales que han vuelto por sus fueros | Foto: EFE

Roger Federer dijo que aún le quedaba por ascender  “una última y empinada montaña” antes de alzarse con el título del Masters 1000 de Miami. La montaña a la que se refiere no es otra que Rafa Nadal. Y tratándose del balear, ya sabemos que es una montaña alta, muy alta; altísima… Tan alta como el Everest.

El suizo y el balear, dos ‘viejos’ amigos, se enfrentarán por tercera vez en lo que va del año este domingo, a partir de las 19 horas. Federer, de 35 años, venció en la final del Open del Australia tras cinco épicos sets y también en octavos de final de Indian Wells (EE.UU). Rafa, de 30, tratará de ganar uno de los pocos trofeos que todavía se le resisten. Nunca ha vencido en la pista central de Crandon Park.

La final de este domingo tiene un sabor clásico. Se trata de un viejo duelo entre dos tenistas que se hallan inmersos en su segunda juventud. Federer está mejor que nunca. Pocos confiaban que regresaría a lo más alto después de estar casi seis meses parado para recuperarse por completo de sus problemas en la rodilla, de la que fue operado en febrero de 2016. Rafa Nadal también estuvo dos meses y medio en el dique seco, en su caso, por fuertes dolores en la muñeca izquierda.

Pocos confiaban en la recuperación de ambos. Por edad, por trote, por desgaste físico, incluso por ausencia de motivación… ¡Ah, qué equivocados estaban! El suizo y el balear, situados en los puestos sexto y séptimo del ranking  respectivamente, se han convertido en los grandes animadores del circuito este año. Nadie discute que Federer es el jugador más en forma. El propio tenista admitió que se sentía como en sus “viejos tiempos”, cuando se cruzaba con Rafa “cada dos semanas y nunca teníamos suficiente”.

MÁXIMA IGUALDAD

Rafa y Roger se medirán este domingo por 37 vez en su carrera deportiva. Por el momento, la balanza es netamente favorable para el de Manacor, que supera a su rival por 23 victorias a 13 -pese a que la estadística en pista dura refleja una igualdad máxima, 9 a 9-. El problema es que el mallorquín no derrota al suizo  desde las semifinales del Abierto de Australia de 2014, hace de eso más de tres años. Y eso es mucho tiempo. Demasiado.

Nadal y Federer se enfrentaron por primera vez en Miami 2004 . El fenómeno mallorquín, con apenas 17 años,  doblegó a su rival en tercera ronda por un doble 6-3. El helvético venía de ganar el Abierto de Australia e Indian Wells. Un año después, volvieron a verse las caras, esta vez, en la gran final. Federer remontó un 2-6, 6-7 (4), 7-6 (5), 6-3 y 6-1 tras un partido épico. Roger admitió que esa final supuso un punto de inflexión “en mi carrera deportiva. Fue un partido épico; el primero de una larga serie”, dijo. Doce años después, volverán a verse las caras, de nuevo, en busca del título.

Rafa quiere acabar con tres años de sequía en pista dura. El nueve veces campeón de Roland Garros llega a la final después de ganar en semifinales al italiano Fognini por 6-1, 7-5. Antes de eso, dejó en la cuneta al estadounidense Jack Sock, al francés Nicolas Mahut, al alemán Philip Kohlschreiber y al israelí Dudi Sela. Finalista en el Abierto de Australia y Acapulco (México) en 2017, sabe que el suizo está “jugando genial”, por lo que será un “desafío” para él pese a que domina en el histórico de enfrentamientos ante el de Basilea.

Federer, en cambio, las pasó magras en penúltima ronda ante el joven talento australiano Nick Kyrgios, al que ganó en tres apretados sets con sus consiguientes tie-breaks : 7-6 (11), 6-7 (11), 7-6 (7). No jugaron en Miami por lesión los dos primeros tenistas del ránking ATP, el escocés Andy Murray y el serbio Novak Djokovic.

Fuente: www.sport.es