Foto: Reuters

Si ves el partido después del gol de Griezmann, afirmarías que el Leicester City sacó barata la derrota por la mínima. Muchos otros se quejarían de que el penalti cobrado por el francés provino de una falta que debió ser sentenciada como tiro libre, y por tanto habría terminado en empate. Es lo único que hay que discutir de un cotejo que sí luce atractivo para la vuelta. De uno que se esperaba, y que terminó siendo, poco mediático para los espectadores y la prensa. Ni Shakespeare, ni Simeone, ni los jugadores, ni el público. Nadie salió contento.

Equipos con estilos totalmente similares: apuestan al trabajo de la fogosa defensa y de ahí parten a lo que puedan hacer los de arriba. En el caso del Atlético se habla de nombres más talentosos, pero el papel es básicamente el mismo. Claro está, que los ‘Rojiblancos’ intentan transformarse cuando le aplican la misma a ellos, pero se ha demostrado que no es lo suyo. Solo pudieron convertir mediante un dudoso penal.

Temp. 16/17 | Atlético de Madrid - Leicester | Afición padres e hijos

(El Calderón se llenó por undécima vez en el año. Foto: Prensa Atlético)

Efectivamente, el ‘Atleti’ intentó domar al lobo desde el minuto uno. Fueron agobiados desde todos los sectores, tanto así que las amenazas podrían dar a pensar que se venía una goleada. Incluso Juanfran acechaba con bicicletas desde su banda. Hubo real peligro. Koke envió un trallazo al poste, Carrasco una volea a las vallas publicitarias y Griezmann un disparo similar al del español hacia las gradas. Entonces, ya cerca de la media hora, Antoine Griezmann recorrió casi toda la banda izquierda perseguido por Albrighton que lo zancadilleó muy cerca de la línea del área. El colegiado señaló el punto de penalti, bastante reclamado porque, realmente, tenía que haber sido un tiro libre. Fue una jugada bastante difícil de ver. El francés cayó dentro y el balón por ende rodó ahí también. Era el momento de Kasper Schmeichel, que ya sabía lo que era atajarle penales a equipos españoles. Y por partida doble. Empero, la tercera fue la vencida y la estrella colchonera colocó el balón al fondo de la red. El danés esperaba un misil, sin duda. El estrés se alejó de la mente local. Los ingleses se vieron obligados a llenar el área que protegía Godín y Savic. El acecho más preponderante fue un saque de banda-tiro de esquina de los que nos tiene acostumbrado Fuchs que solo generó un córner con peligro de autogol.

Marc Albrighton's foul on Antoine Griezmann appeared to take place outside of the area

(En la imagen se ve cómo Griezmann fue derribado fuera del área. Captura de The Sun)

El segundo tiempo sirvió apenas de algo. Para reafirmar, tal vez, que tras la llegada de Craig Shakespeare el Leicester tiene un orden defensivo similar al de Ranieri del 2016. Mahrez intentó engañar al árbitro tumbándose en el área tras un drible. Se quedó en intento. En otro ataque español, Koke asistió a Torres que con un movimiento dejó regado a Huth, no obstante en el disparo se resbaló y envió la bocha al banderín. El resto de las intentonas locales fueron por las bandas. Centros rasos de Juanfran y Correa que no vieron un destinatario claro para empujarla. El del argentino lució aun más peligroso.

Former Liverpool striker Fernando Torres takes a strike at the Leicester goal as Atletico dominate the opening proceedings

El Leicester, con dignidad, saca un resultado rescatable para la vuelta. Ante el Sevilla tuvo la misma labor, pero Pareja no es lo mismo que Godín, ni Rami lo de Savic. Hay un hueso más duro que roer y ‘The Foxes’ lo saben. No se fueron demasiado satisfechos, pues son conscientes de que sus rivales figuran como el segundo equipo menos goleado con cuatro dianas. Aunque si se ponen optimistas, el 75% de ellas han sido de visitas. Solo seis días para saber cuál de las dos sorpresas del último lustro se cuelan entre los mejores cuatro.

@Kevin_VivaslO