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Un gol en propia puerta de Laguardia complica un duelo equilibrado

El Alavés pagó ayer con la primera derrota de la temporada una noche salpicada de contratiempos. Primero fue una acción desgraciada de Laguardia con autogol en un duelo equilibrado y, al final, tras el empate de Toquero antes del descanso, un extraño penalti a tres minutos del final que decidió el duelo. Tan cierto es que Marcos Llorente enganchó su pierna con la de Bakkali en el área, como que Jaime Latre se desentendió primero de la jugada para señalar la pena máxima segundos después. Si fue decisión del auxiliar, situado en la otra banda, debió ser a través de un catalejo. Para completar un actuación arbitral donde quedó claro quién es el veterano y quién el novato en esta Liga. Tras la omisión de tarjetas claras para el Valencia en el arranque y el castigo después de casi todo cuando se trataba de camisetas albiazules.

Al conjunto albiazul, en cualquier caso, no le dio ayer para manejar los tiempos del duelo en un tramo final, más bien casi toda la segunda parte. Se trataba de aprovechar los temblores de un adversario en la cuerda floja y empujarlo sutilmente al precipicio. El Alavés había conseguido superar el gran obstáculo del tanto en propia puerta para devolver Mestalla a su estado habitual de agitación. Pero cuando se encontró el mejor escenario, pecó de precipitación y también de escasez de contundencia. El partido se decidió desde el punto de penalti, pero bien pudo haber sido antes, con un conjunto vitoriano que perdió balones en exceso a la hora de montar contragolpes y, además, se enredó sin demasiada explicación con combinaciones en su propia área. Todo un consuelo para un Valencia que buscaba el mínimo resquicio para aliviar su estado de ansiedad.

Sin temple para ejecutar

Como cada partido, la alineación de Pellegrino resultó difícil de detectar. El técnico, eso sí, había anunciado un reparto de esfuerzos ante la acumulación de partidos y cumplió. En esta ocasión se decantó por cuatro novedades, con la entrada simultánea de Daniel Torres, Kristicic, Katai -en el debut del serbio en la titularidad- y también Gaizka Toquero. Raúl García, Manu García, Ibai y Edgar, que ni siquiera había viajado, fueron los damnificados. Para dar una nueva vuelta de tuerca al sistema, para volver en esta ocasión al 4-3-3 y olvidarse de la línea defensiva de cinco. Ante un Valencia donde el interino Voro se decantó por evitar revoluciones. De hecho, diez futbolistas repitieron del último partido y solo Enzo Pérez, en sustitución de Mario Suárez, fue el toque del técnico, que tampoco modificó un sistema que calcaba el albiazul.

El Valencia había apretado en el inicio del choque, pero el Alavés resistió sin excesivos problemas con otro buen ejercicio defensivo. Hasta que las obligaciones del 1-0 y los temblores inmediatos del rival, dejaron una fase de control y llegada alavesista. Con Toquero y Femenía destacados por la banda, un Marcos Llorente que ejercía de líder en el eje y el debutante Katai, con destellos en una zona izquierda por donde volvía a irrumpir la fuerza de Theo. La escuadra albiazul, en cualquier caso, solo pudo marcar a balón parado, en un gran cabezazo de Toquero antes del descanso.

Gestión del Partido

La gestión posterior del partido no resultó acertada. Esta vez, el ímpetu inicial del Valencia generó más problemas y algunas ocasiones claras en el área de Pacheco, que después sacaría un clarísimo cabezazo de Santi Mina. Entró Camarasa por un Kristicic irregular y después Ibai. Pero el Alavés siguió sin claridad en el centro del campo. Sin temple para convertir las acciones con espacios en ocasiones. Para tomar las decisiones correctas donde se deciden los partidos. No volvió a rematar entre los tres palos y el Valencia le encerró hasta que otra desgraciada acción, la segunda, permitió al rival hacer la diferencia.

Fuente: El Correo