Foto extraída de AS.

En la NFL, 68% de los jugadores son de raza negra.

Durante la primera semana, los jugadores han protestado en contra del racismo en Estados Unidos.

El momento “ideal” para hacerse notar es cuando se entona el himno nacional.

Es por ello que, después de que el quarterback Colin Rand Kaepernick de San Francisco se sentara durante el himno y declarara que “no me levantaré para mostrarme orgulloso ante la bandera de un país que oprime a la gente negra y a las personas de color”, se ha hecho común algún tipo de protesta.

En igual forma, se han sumado otros jugadores como Arian Foster, Jelani Jenkins, Michael Thomas y Kenny Stills, de los Dolphins de Miami.

Por otra parte, el cornerback de los Chiefs de Kansas City, Marcus Peters, levantó un puño.

Asimismo, jugadores de Seahawks de Seattle se tomaron de los brazos justificando que fue un acto de respeto.

El presidente Barack Obama defendió el gesto como un “derecho constitucional”.

A pesar de que, en USA el fútbol americano es el deporte más popular entre los espectadores, el racismo siempre ha estado presente.

En las Grandes Ligas ha causado eco, con declaraciones incendiarias.

Adam Jones, jardinero de los Orioles de Baltimore, declaró que los peloteros no se han sumado a las protestas iniciadas por Kaepernick por miedo a quedarse sin empleo, ya que los de raza negra representan 8% en comparación con 68% en la NFL.

Sin embargo, el liniero de los Broncos de Denver, Brandon Marshall, reafirmó su postura de apoyo a favor de un mejor trato a las minorías raciales.

“Sí, me arrodillaré de nuevo el domingo”.

“Hay un mundo perverso y lleno de odio. No estoy aquí para propagar el odio ni para responder a éste, sino para difundir el amor y lo positivo”, declaró.

Texto extraído de El Economista.